Esta etapa de la infancia (3-6 años) en la que los adultos dejamos que los niños y niñas empiecen a tener libertad para que exploren y conozcan su entorno y de esta manera, adquieran, las habilidades tanto cognitivas como corporales o físicas; no veo la necesidad de que a estos niños y niñas les pongamos la televisión para que nos dejen tranquilos y no nos molesten, aunque en realidad pareciera lo contrario, es decir, que les ponemos en frente de la tele para que ellos se entretengan.
Cuando estamos en un restaurante, en una casa ajena, incluso en la escuela... un niño y niña, es muy difícil que se quede callado, sentado en una silla o en un sillón o sofá, de hecho, si el niño o niña realiza este tipo de cosas, se está comportando como un adulto, y si son niños... deberíamos dejarles comportarse como niños que son. Si vuelven con un pantalón roto o manchado, es que, han explorado y tienen la iniciativa de descubrir, tienen la curiosidad que los adultos hemos perdido, porque creemos que lo sabemos todo.

Al ser un entretenimiento en los niños y niñas, las personas adultas suelen estar a otras cosas, como por ejemplo, las tareas del hogar, visitas de amigos adultos, trabajo, estudios, entre un largo etcétera.Si las personas adultas que
tenemos en nuestras manos a niños y niñas estuviésemos pendientes de los contenidos que
aparecen en los programas televisión que ven, podrían adquirir un
pensamiento crítico sobre ello a edades muy tempranas.
Además podrían
adquirir poco a poco la capacidad de aprender valores como el trabajo en equipo
o el ser amables con los demás, incluso hacer una vida paralela entre la vida
real y la televisión, por ejemplo asociando conocimientos que hayan adquirido
en el colegio y reforzarlos en casa a través de diferentes programas. Aunque
esto dependerá del tiempo que dediquen los padres a sus hijos.
Lo que muchos adultos no saben,
es que la mayoría de los niños en la infancia se quedan con lo que absorbieron
en esa misma etapa a largo plazo. Por lo que me gustaría desarrollar en este post el valor de la televisión como medio para enseñar a los niños a interpretar, con espíritu crítico los mensajes que nos llegan.
Si esto conlleva por ejemplo las escenas violentas, afectan a las áreas emocionales así como en su personalidad,
lo que quiere decir esto es que cuanta más violencia aparece en la televisión,
menos sensibilidad hay en el niño ante la violencia que nos encontramos en la
realidad.
Al igual que en las escenas en
las que aparece la violencia como única solución a un abanico de problemas, también la respuesta de los niños ante situaciones de conflicto o difíciles de
resolver, va a ser violenta o agresiva.
Lo que quiero decir con esto es
que, los niños, aprenden mucho tanto para bien como para mal de
nuestras acciones, ya sea tanto de
la televisión, como de lo que realizan los adultos en el día a día, por lo
que nuestra manera de actuar y de comportamiento también cuenta en su conducta y lo ideal es ver la televisión con responsabilidad y con la mirada atenta del adulto en todo lo que aparece por la pantalla y con mucho cuidado todo lo que atañe a la publicidad porque se tiende a una sociedad consumista. Por lo tanto a parte de hacer unos niños y niñas críticos a la hora de ver la tele y teniendo en cuenta el tiempo empleado en ello que no sea nunca excesivo nunca hemos de usar este medio como sustituto de nosotros mismos.